Redes en la Comunidad para la Integración Sociall

Dispositivo comunitario de reducción de riesgos y daños desde la metodología de Tratamiento con Base Comunitaria

1- FUNDAMENTACIÓN

En el camino hacia la integración social, cuenta donde andamos, que hacemos y que pensamos hacer para que esta se vuelva una realidad.  Las acciones deben tener el propósito de fortalecer la autonomía como parte de un proceso que consolida a la persona, a su potencial relacional y al papel social del contexto comunitario. Para poder lograrlo, la participación social se vuelve indispensable y debe darse a través de acciones de vinculación de las personas especialmente con intervención en el territorio donde viven.

La Exclusión Social Grave y las situaciones críticas asociadas en contextos de extrema pobreza, configuran una serie de condicionantes que influyen en el desarrollo de problemáticas tales como: auto sustentamiento precario, dependencia a drogas, exposición a violencia grave física y psicológica, vida en la calle, explotación sexual, enfermedades transmitidas por vía sexual, desplazamientos y migraciones forzadas.

Se genera así un proceso recursivo que desencadena en un profundo sufrimiento social, agravado en su magnitud por las dificultades para acceder a los servicios básicos de salud, educación, seguridad y protección social.

No se trata entonces de ofrecer modelos de vida social esquematizados y definidos a partir de saberes intelectuales y paradigmas concluidos, ni que las intervenciones moldeen al “individuo” en patrones de convivencia pre-establecidos. 

En cambio, se busca desarrollar la capacidad de intercambiar (dar y recibir) entre todos los actores involucrados en el proceso.

El Tratamiento con Base Comunitaria (TBC) es un método de trabajo con personas, grupos, comunidades y redes que viven en contextos de alta vulnerabilidad. Su finalidad es mejorar las condiciones de vida de las personas, de los grupos y las comunidades y reducir el impacto nocivo de los procesos de exclusión social.

Desde el punto de vista estratégico se inspira en procesos de abajo hacia arriba (la demanda social) con el propósito de construir escenarios que faciliten el encuentro con procesos de arriba hacia abajo (las políticas públicas) por medio de la articulación de redes y de procesos de construcción de conocimiento producido por la investigación en la acción territorial. 

Entre sus fortalezas se encuentra el respeto por los derechos humanos, la búsqueda de calidad profesional, la producción de evidencias científicas aunadas a la investigación cualitativa y la búsqueda de articulación con las políticas públicas. Respeta la sostenibilidad de las acciones de intervención a través de la articulación y el fortalecimiento de las redes locales compuestas por personas y líderes formales e informales generando el impacto de estas acciones en un nivel estructural y global.

Entendemos que un abordaje comunitario basado en el enfoque de reducción de riesgos y daños, nos permite implementar un modo de intervención que actúa en una lógica de regulación de las prácticas. Se aleja de intervenciones tutelares para apostar a la capacidad del sujeto de incorporar pautas de cuidado. El propósito es reducir la incidencia de problemas sociales y de salud relacionados con el consumo de sustancias (infecciones, problemas mentales, violencia, etc.) y motivar a las personas a contactar los servicios sociales y de salud.

Las estrategias de intervención que se desprenden de este enfoque se caracterizan por:

  • Adaptar las intervenciones a la heterogeneidad de usuarios de drogas y a sus trayectorias individuales.
  • Ampliar el abanico de la oferta de atención, estableciendo objetivos múltiples e intermedios.
  • Integrar en el proceso de trabajo las dimensiones individuales, colectivas y comunitarias.

 Afectar no sólo la trayectoria individual de los consumos problemáticos sino el modo en que socialmente evoluciona el problema.

  • Establecer una relación profesional-usuario más igualitaria, flexible y participativa en la toma de decisiones.
  • Aceptar la ayuda para lograr el consumo controlado como un objetivo que se ha demostrado posible.
  • Propiciar el funcionamiento de recursos más abiertos, amigables.

Existe una estrecha relación entre el abordaje comunitario y el enfoque de reducción de riesgos y  daños. La participación comunitaria organizada es un instrumento esencial no sólo para producir cambios significativos, sino también, para que estos sean sustentables. La participación comunitaria organizada según sus principios (respeto del protagonismo de los actores comunitarios, respeto de sus conocimientos y competencias, de sus derechos en participar en la toma de decisiones) es un elemento que favorece el buen funcionamiento de los servicios que se implementan.  La reducción del daño ha tenido en esto una función esencial, no solamente ha hecho que personas, grupos y comunidades con necesidades de extrema urgencia tuvieran respuestas concretas, sino que ha transformado profundamente los dispositivos de abordaje integral.

La intervención comunitaria se fundamenta en el concepto de salud del individuo como estado de bienestar psíquico, físico, y también social, estableciéndose por tanto como una pieza más del engranaje de la reducción de daños. Entendemos, por tanto, la figura de la educación comunitaria como parte implicada en cualquier proceso terapéutico individualizado a través de las distintas intervenciones en medio abierto, fomentando además aspectos como la integración y la participación de las personas usuarias a nivel comunitario.

El Tratamiento Comunitario se compone de 5 ejes articulados entre sí: prevención-organización; asistencia básica-reducción de daños; educación; contención médica y psicológica; ocupacióntrabajo.

Entre los elementos conceptuales del TBC se encuentran: comunidad, sufrimiento social, vulnerabilidad-potencialidad, redes, representaciones sociales, minorías activas, umbrales de acceso, investigación en la acción, reducción del daño, exclusión-integración social.

Busca transformar algunos paradigmas por otros tales como:

De Beneficiario a “Parcero”: la persona no es vista como un sujeto pasivo, sino que es considerada con sus potencialidades y recursos relacionales, competencias y habilidades, motivándolo a actuar como colaborador de las acciones y participante de su propio proceso de cambio.

De Servicio a “Dispositivo comunitario”: en el servicio hay un servidor competente y un receptor vulnerable (usuario del servicio).  En el dispositivo comunitario se ofrece la oportunidad de visibilizar el potencial relacional y sus competencias en la producción de protección social.

De Atención a “Vinculo”: se propone que el proceso de intervención se dé a partir de la construcción de vínculos que permitan el fortalecimiento de una relación entre un profesional (parcero) que da y recibe y un “parcero” que asume el mismo papel de dar y recibir.

De Caso/profesional a “Sujeto social/red operativa”: en el modelo clásico de atención se coloca al individuo en la condición de un caso a ser asistido por un profesional. El cambio que se propone es trazar acciones de vinculación y actuar en la estructura relacional de ese individuo (sujeto social) en relación con una red operacional que pueda actuar en el contexto donde vive a partir de los recursos que dispone.

De Protocolo a “Accesibilidad”: el movimiento de cambios se da por la superación de las barreras formales facilitando el acceso a centros de escucha de bajo umbral.

De Vulnerabilidad a “Potencialidad”: la intervención ocurre en la medida que el dispositivo comunitario es capaz de visibilizar y promover las potencialidades en vez de fijarse en las vulnerabilidades.

De Reinserción a “Participación Social”: la reinserción social considera el proceso de adaptación del individuo a los patrones de un grupo social. El TBC promueve la participación social a través del fortalecimiento de las potencialidades de la persona y trata de considerar lo que él/ella  tiene para ofrecer al contexto comunitario y cuanto de esto es aplicable en la transformación de la realidad que se da, cuando se relaciona con otros. Asimismo el proceso ayudará a la persona en la construcción eventual de nuevos roles sociales sin estigmas.

2- CARACTERÍSTICAS DEL PROYECTO 

El propósito del presente proyecto es el de desarrollar un dispositivo relacional para reducir o eliminar el impacto del consumo de drogas en el entorno comunitario. Bajo esta premisa, y con el propósito de una intervención homogénea tanto en las causas como en las consecuencias de dicho impacto, distinguimos dos subgrupos entrelazados: 

En relación a las personas que usan drogas:

  • Contactar con personas usuarias y que se encuentran desvinculadas de la red sanitaria o social con el objetivo de trabajar la reducción del daño y acercarlas a la red normalizada fomentando el uso del servicio. 
  • Promover y acompañar en todas aquellas acciones y actividades de implicación comunitaria que favorecen la inclusión social. 

En relación a la comunidad: 

  • Detectar problemáticas comunitarias asociadas a los consumos problemáticos, realizar los diagnósticos y elaborar líneas de intervención para reducir su impacto.
  • Observar y analizar aquellas pautas y prácticas de consumo con posible repercusión a nivel comunitario.
  • Impulsar y mantener las relaciones con otros agentes comunitarios fomentando su participación, sensibilización e implicación.