“Las ONG’s sirven de puente para saber lo que se necesita, para ayudar, para colaborar o para formar”

La Lic. Gabriela Renault se graduó como psicopedagoga, con diploma de honor, y como psicóloga, con el mejor promedio, por la Universidad del Salvador (USAL). Además, es Máster en Técnicas Observacionales, Maestranda en Educación, Especialista en Psicología Genética, Doctora en Psicología, por la Universidad de Weston, en Canadá, y Doctora Honoris Causa. Actualmente, ejerce como directora del Instituto de Investigación y Orientación Psicopedagógica y como decana de la Facultad de Psicología y Psicopedagogía de la Universidad del Salvador.


¿Cómo surgió el convenio entre la USAL y Fundación Convivir?

Hace tiempo que empecé a pensar en que cada profesional se gradúe con la idea de trabajar en la responsabilidad social. Las cátedras de Psicología Comunitaria tienen un peso bastante fuerte, sobre todo porque los graduados en su título, ante todo, juran por la comunidad, por ser Uno con el Otro. Esas cátedras dependen del Instituto de Investigación en Salud Mental y Psicosociocomunitario, cuyo director es Roberto Canay, quien me planteó hacer un convenio con una ONG que nos permitiera tener proyectos en conjunto, con los que los alumnos descubrieran esta parte de la responsabilidad, pero, a la vez, pudieran ver otra realidad. En principio la trajo esa cátedra y a partir de ahí vimos que podíamos llevar a cabo distintas acciones y empezamos a trabajar. Fundación Convivir es una organización muy bien armada, espectacularmente seria en su trayectoria, en el trabajo y en el valor. Mercedes Aranguren, su presidente, tiene una energía bárbara, que transfiere para trabajar e involucrar alumnos y poder incluirlo en la formación del psicólogo o del psicopedagogo.

El año pasado estuvimos trabajando mucho en todo lo que es protección a los Centros de Primera Infancia (CPI), que también tiene Fundación Convivir, y ayudamos en la selección de algunos alumnos y docentes para que trabajen en zonas vulnerables. Esto vino para quedarse.


¿Cuántos alumnos participan en el convenio?

Entre 100 y 150 alumnos conocieron lo que es Fundación Convivir el año pasado y este casi todo tercer año de Psicología, lo cual representa entre 170 y 200 alumnos. Ellos se involucran junto con Roberto en proyectos específicos y vamos creciendo bastante a pasos acelerados.


¿Por qué una universidad articula con una ONG?

Porque el paradigma del siglo XXI y de este cambio de época es el trabajo en red. La Universidad se debe relacionar en investigación, en extensión y en docencia, para la formación. La parte de extensión, como el resto, es obligatoria e implica lo que es transferencia, el servicio, y se puede cubrir gracias al trabajo en conjunto con una ONG. La Universidad trabaja junto con el Estado y firma convenios con ONG’s para poder llegar a distintas comunidades. Nosotros aportamos la parte de la formación y de la capacitación y la ONG, el servicio concreto de lo que la población está necesitando.


¿Qué significa para la Universidad trabajar con una ONG como Fundación Convivir?

La pata re posible de llegar a hacer visible y tangible la responsabilidad social. Las ONG’s, para nosotros, son las que te proponen la visualización de tu demanda cuando decís: “¿Cómo puedo llegar de forma concreta a esta comunidad?”. Como no podemos desembarcar directamente, las ONG’s sirven de puente para saber lo que se necesita, para ayudar, para colaborar o para formar. Es una manera de trabajar en conjunto, ayudándonos mutuamente. Existe un vínculo de reciprocidad, la posibilidad de transferirnos valores para llegar a lo que necesitamos como objetivo.

El trabajo con Fundación Convivir, más allá de contribuir con la formación en lo conceptual, brinda la posibilidad de trabajar en las competencias de un psicólogo y de un psicopedagogo y, aparte, nos permite cumplir con una misión específica de cobertura a la comunidad.


Al ser alumnos los que atienden a las comunidades vulnerables, ¿hay algún intermediario velando por su buen desempeño?

Nosotros cuidamos mucho esto para no desembarcar con la idea de que uno está haciendo asistencialismo o caridad. Cuando digo que nos nutrimos de manera mutua me refiero a que esto es aprendizaje en servicio y, para que no se transforme en un proyecto que lo hacés hoy y mañana no sabés, para que tenga un objetivo, se necesita siempre un vínculo y un puente. Esto lo hacen las cátedras, que dependen del Departamento Sociocomunitario y de Extensión, de modo que el proyecto tenga continuidad y no sea un desfiladero de personas, porque no se puede trabajar y entrar en el Otro como si fuera una especie de zoológico. No, se debe encontrar alguien que diga: “Éste es mi proyecto, éste es el objetivo y ésta es la tarea que tenés que hacer”. Todo está evaluado, monitoreado, de manera tal que se brinde un aporte fuerte para la comunidad, pero también se esté cuidando que ésta no sea objeto de experimento.


¿Cuáles son los principales aportes del convenio?

Hemos tenido el aporte valiosísimo de cubrir con esta pata que le puede dar la facultad, que es gente capacitada, desde epidemiólogos y psicólogos comunitarios hasta docentes en educación inicial y psicopedagogos, que dieron talleres el año pasado en los Centros de Primera Infancia (CPI). También, hacer investigaciones para localizar mejor a la demanda y saber qué es lo que se está necesitando en el tema de las adicciones. Además, este año hubo apoyo y colaboración mutua de trabajo. Para el año que viene empezamos a vislumbrar la formación de manera conjunta, con certificación de por medio.


¿Cuáles fueron los logros más importantes hasta el momento?

Las charlas para papás que se realizaron el año pasado en los centro de guardería que cubre Fundación Convivir con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Fue lindísimo porque los profesionales fueron a observar y, de esa observación, surgieron talleres que llegaron directo a la comunidad. También trabajamos en el armado del proyecto de adicciones – involucrados junto con otras instituciones y universidades que se sumaron-, que se va a enlazar el año que viene con el proyecto de formación, específicamente. Estamos expectantes a la necesidad qué la Fundación Convivir detecta y que nosotros les podemos ofrecer y nos vamos sumando para atender, siempre de forma articulada, las necesidades.

Construir una relación entre instituciones supone un lapso de tiempo importante, pero cuando las dos coinciden en su misión, que es la de llegar a la comunidad desde sus valores, el tiempo se acorta; esto es lo que acontece entre la Universidad del Salvador y Fundación Convivir.


¿Qué valoración hacés de Fundación Convivir?

Quisiera destacar, con la mano en el corazón, la humildad que hay en Fundación Convivir para todas las tareas que hacen, de manera extrema y fuerte, todo el tiempo. Lo que hemos estado hablando implica entregar tu tiempo, tus días. Algunas realidades te alientan, otras son más duras. Pero es impresionante como esta ONG mira siempre en positivo. Juntos, trabajamos de manera amalgamada y hemos logrado una armonía que requiere de mucho empuje. Valoro mucho el trabajo de Fundación Convivir y creo que hay que destacar a las personas que lo hacen.