“Cartoneritos”

Programa “Cartoneritos”
Financiado por la Subsecretaría de Fortalecimiento Familiar y Comunitario – Ministerio de Desarrollo Social GCABA. Espacio de contención y cuidado para los hijos e hijas de los cartoneros mientras los padres realizan sus tareas.
Está ubicado en el Barrio de Barracas, en la sede del Centro de Primera Infancia “Pulgarcito” que Convivir co-gestiona con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Se brindan los elementos esenciales para la satisfacción de las necesidades básicas de alimentación, juego, recreación y socialización para el sano desarrollo de los niños, las niñas y su entorno durante su permanencia en el Centro. Un promedio de 60 a 65 niños y niñas entre 1 y 10 años asisten diariamente al Centro.

Actividades que realizan:
• Apoyo escolar
• Actividades lúdicas
• Estimulación de hábitos saludables
• Desarrollo de habilidades para la vida

Antecedentes:
El cartoneo es el nombre de un oficio que consiste en recolectar cartón y otros derivados del papel por las calles de la ciudad, para luego ser reciclado. Es un emprendimiento individual no asalariado, llevado a cabo por particulares – los cartoneros – que obtienen modestas retribuciones en la venta del cartón y sus derivados.
La actividad se ha hecho muy importante en la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano Bonaerense luego de la profundización de la crisis económica y social argentina desde 1999. Cartonear es sinónimo de dignidad pero también de jornadas agobiantes, problemas de salubridad, accidentes de trabajo, discriminación. Es un gran esfuerzo de cientos de hombres y mujeres humildes con el fin de poder vivir honestamente de su trabajo.
La organización y el reconocimiento mutuo permitieron delinear una identidad cartonera. Con gestiones ante los gobiernos y las empresas privadas, los cartoneros se convirtieron en sujetos sociales. Los nuevos cartoneros no le rehúyen a la institucionalización, como demuestra la existencia de las cooperativas, y no ceden en su esfuerzo en la lucha por defender sus derechos y el reconocimiento del cartonero como servidor público.
El cartoneo es usualmente practicado por familias enteras (incluidos niños y niñas). Hombres y mujeres salen con sus hijos más pequeños para sensibilizar a quienes arrojan la basura y a su vez porque no tienen con quien dejarlos.
La recolección está ligada, en su mayor parte, con la situación de desempleo adulto y tiene como consecuencia la vulneración de los derechos del niño y la niña. El trabajo infantil cartonero condiciona el rendimiento y aprovechamiento del espacio y el tiempo de aprendizaje ofrecido en las escuelas; condiciona la continuidad de los estudios y las posibilidades de inserción laboral de los jóvenes. Además, atenta contra el tiempo de juego y estudio de los niños.
La recolección de residuos atenta contra el bienestar psicofísico, ocasionando accidentes, cortes, enfermedades recurrentes en la piel, infecciones, abusos e, incluso, riesgo de muerte. Los niños y las niñas hijos de los cartoneros tienen dificultades para acceder a los servicios públicos y a las redes sociales, carecen de conocimientos sobre sus derechos y sobre las formas de asistencia disponibles, enfrentan situaciones de discriminación y son estigmatizados por su condición de migrantes.